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Hasta el pasado miércoles, ser travesti era una contravención en la provincia de Buenos Aires. El Código de Faltas, sancionado por la última dictadura militar pero aún vigente, sancionaba con arresto de 10 a 60 días al que “en la vida diaria se vista y haga pasar como del sexo contrario”. El Código también incluía penas contra los propietarios de hoteles alojamiento que dejaran entrar a parejas homosexuales y contra “el homosexual que se ofreciere públicamente”.
El diputado de la Coalición Cívica Sebestián Cinquerrui había presentado un proyecto para derogar estas normas, que venía durmiendo en los cajones de la Legislatura. Pero a partir de un acuerdo de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans con el ministro Aníbal Fernández, el gobierno nacional reclamó a todos los gobernadores la derogación de las contravenciones discriminatorias, y tras el compromiso asumido por el gobernador Scioli –que había adelantado este diario–, se aprobó en Diputados el proyecto de Cinquerrui y el miércoles recibió la sanción definitiva del Senado. Las travestis podrán volver a caminar por las calles sin una ley que las persiga. |
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