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Ser travesti o gay ya no es una “práctica viciosa”
Después de varios años de trámites y debates, la Legislatura bonaerense quitó esa calificación del Código de Faltas provincial.
Luego de dos años de trámite, la Legislatura de la provincia de Buenos Aires quitó de su Código de Faltas la calificación de “práctica viciosa” para hombres y mujeres homosexuales y travestis. La polémica norma duró 35 años, sobrevivió a cinco gobiernos democráticos y data de la última etapa de la autodenominada Revolución Argentina, la dictadura que fundó la “Morsa” Juan Carlos Onganía con el golpe militar de 1966 y que tuvo como interventor provincial al brigadier Miguel Moragues, el hombre que poco antes de retirarse, el 25 de mayo de 1973, dejó la puerta abierta para perseguir a homosexuales y travestis por décadas.
Hasta que el gobernador Daniel Scioli promulgue la reforma impulsada por el diputado de la Coalición Cívica Sebastián Cinquerrui, el artículo 69, inciso a, del Código de Faltas sanciona por “viciosas” las prácticas homosexuales, una tipificación que permite la persecución de cualquier persona por el sólo hecho de vivir su sexualidad. Pero eso no es todo, el artículo 92, inciso e, penaliza a quien “en la vida diaria se vista y haga pasar como persona de sexo contrario”.
La reforma es el resultado de la paciente lucha de distintas organizaciones que apuntan a 10 códigos contravencionales y de faltas de todo el país. En mayo de este año, la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) denunció que el bonaerense no es el único. Hay nueve provincias más que mantienen la misma persecución legal. Se trata de Catamarca, Formosa, La Rioja, Mendoza, Neuquén, San Juan, Santa Cruz, Santa Fe y Santiago del Estero.
Para la Agrupación de Putos Peronistas del partido de La Matanza (APPLM), la derogación es “un avance sobre algo que nunca tendría que haberse puesto en duda”. En diálogo con Crítica de la Argentina, Marcelo, uno de los integrantes, consideró que la medida es buena, “porque deja de penalizar prácticas sociales que no tienen nada ver con el delito, aunque vienen de concepciones moralistas muy ligadas a la Iglesia católica”. Sin embargo, además de la victoria jurídica, la APPLM se alegró porque “estas normas sirvieron por más de tres décadas para que muchos policías se dedicaran a coimear y llevarse presas a nuestras compañeras”. Según Marcelo, “las travestis son las que ponen el cuerpo en la vida pública y son las más afectadas, por eso esperamos que también que esto ayude a generar normas que hagan que muchas de nuestras compañeras y compañeros vivan su vida cotidiana sin encierros arbitrarios y sin persecución”, dijo. Hace dos años, cuando la modificación fue presentada, los autores del proyecto recurrieron a la Historia de la homosexualidad en Argentina del periodista de Crítica de la Argentina, Osvaldo Bazán. “Y algún día, finalmente, se habrá de saber la verdad tan celosamente guardada: la homosexualidad no es nada. No lo era en un principio y no lo será en el futuro. Cuando saquemos del medio todos los incendios y todas las torturas y todas las mentiras y todo el odio y toda la ignorancia y todo el prejuicio, descubriremos que no hay nada”, dice el libro de Bazán. En este caso el descubrimiento llevó 35 años. |
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