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La pelea de fondo de una norma que impactaría en su mayor mercado dentro del país
Por NICOLÁS MALDONADO
Tras haber perdido espacios en buena parte de Argentina a lo largo del último año, la industria tabacalera enfrenta ahora la posibilidad de sufrir un duro revés en su mayor mercado: la provincia de Buenos Aires. La Cámara de Diputados bonaerense se prepara a votar este miércoles un proyecto que prohibe fumar en todos los ambientes públicos cerrados. De sancionarse, la norma tendría impacto directo sobre más de la mitad de los fumadores argentinos.
Pero además incidiría en la calidad de vida de millones de otras personas que no fuman y hoy comparten los efectos del humo en bares, restaurantes y lugares de trabajo. De hecho, ése es el objetivo principal de una iniciativa que indirectamente también protegería a quienes fuman.
"Está probado que las leyes para ambientes totalmente libres de humo logran además que los fumadores reduzcan su consumo habitual en cerca de un 30 por ciento", sostienen desde la Alianza Libre de Humo Argentina (Aliar), una coalición de 76 organizaciones civiles que impulsan la iniciativa de Diputados.
Es así que mientras que la industria tabacalera ve en el actual proyecto una potencial amenaza a su nivel de ventas; los impulsores de ambientes 100% libre de humo consideran que la ley significaría una "conquista estratégica". Aseguran que una legislación de ese tipo en territorio bonaerense arrastraría a otras provincias a adoptar medidas similares.
Desde su perspectiva no hay pérdidas posibles: "En una provincia como la nuestra, donde el tabaco no genera empleo, una ley 100% libre de humo es todo ganancia -afirman-: gana la población en salud y, por lo tanto, gana también el sistema sanitario ahorrándose millones de pesos al año en recursos para tratar enfermedades asociadas al tabaquismo", sostienen.
PRESIONES Y CRITICAS
El proyecto para establecer en la Provincia ambientes 100% libres de humo podría haber sido votado hace cerca de un mes. Sin embargo, pese a contar con despacho favorable de dos comisiones y del propio oficialismo, "la mayoría parlamentaria demoró en su momento la aprobación. "El lobby de las tabacaleras viene siendo bastante efectivo", se lamentó el diputado provincial Sebastián Cinquerrui, una de los autores de la iniciativa.
"La industria estuvo operando. Nosotros recibimos a representantes tabacaleros y del sector hotelero gastronómico cuando estaba en tratamiento la Ley y sabemos que tienen un fuerte interés para que el proyecto no se apruebe. Algo pasó para que la mayoría parlamentaria no haya querido acompañar en su momento", dijo Cinquerrui, integrante de la Coalición Cívica y presidente de la Comisión de Prevención de las Adicciones.
Mientras que la industria del tabaco teme que la norma le genere una caída en la venta de cigarrillos, el sector gastronómico hotelero considera que podría verse afectado indirectamente en sus ingresos.
"Respetamos las objeciones de la Cámara Gastronómica Hotelera pero no tienen fundamento más allá de algún interés cruzado con la industria del tabaco. La gente no deja de cenar, de tomarse un café ni de pasar la noche en un hotel por el hecho de que no pueda encender un cigarrillo. Esto es un mito. Pero aún cuando fuera cierto, la salud pública está por encima de los intereses de un sector empresarial", opinó Cinquerrui.
LA FISICA DEL HUMO
La mayor preocupación de las organizaciones civiles que promueven los ambientes 100% libres de humo no es que no se apruebe el proyecto legislativo de la Cámara de Diputados, sino que en su lugar se imponga la iniciativa del Senado, que establece espacios para fumadores. "Sería aprobar una ley que lejos de contribuir, perjudica", advierten.
"La Organización Mundial para la Salud" ni siquiera considera las leyes de ambientes compartimentados, porque sabe que no ofrecen ninguna efectividad. La propia física del humo no respeta separaciones: cuando una persona va de un sector fumador a otros arrastra partículas respirables, y si bien su concentración, allí donde no se fuma, es menor, resulta suficiente para generar daño", explica Eduardo Valeff, médico cardiólogo y coordinador provincial de Aliar.
A lo largo de los últimos dos años, Aliar realizó decenas de monitoreos para determinar la calidad del aire en los sectores para no fumadores de bares y restaurantes en distintas ciudades bonaerenses. Su conclusión fue en todos los casos la misma: el humo consigue filtrarse en cantidades pequeñas pero perjudiciales.
El diputado Sebastián Cinquerrui entiende también que una ley de espacios compartidos no sólo resulta inútil para proteger la salud de la población sino que además "sería discriminatoria en varios aspectos".
"Construir espacios compartimentados significa una inversión de capital que los pequeños comerciantes no pueden enfrentar. Tampoco sería justo para los mozos que trabajan en esos lugares donde se permita fumar. Cuando los empresarios gastronómicos propusieron espacios compartidos, les dijimos que sólo estaríamos de acuerdo si aceptaran que se declare el trabajo de su personal insalubre, con jornadas de cuatro horas y jubilaciones a los 45 años. Naturalmente, ni siquiera lo consideraron", contó Cinquerrui.
ACUERDO
En cualquier caso, el proyecto que prohíbe fumar en todos los espacios públicos cerrados de la Provincia sería tratado este miércoles, según se comprometieron los diputados oficialistas con su pares de la oposición tras acordar que se le realicen algunas modificaciones con el Senado.
Esos cambios no afectarían, sin embargo, la naturaleza 100% libre de humo del proyecto. Al menos así lo adelantó el diputado del FpV-PJ Juan De Jesús, quien preside la comisión de Salud. Su par de la comisión de Adicciones, Cinquerrui, confía en que "los senadores tienen la voluntad de contribuir a la salud de la gente" y que "a más tardar a fines de octubre habría ya una ley sancionada".
De ser así, con la incorporación de Buenos Aires al mapa de provincias que ya aplican leyes similares, tres cuartas partes de la población de nuestro país quedaría englobada en distritos libres de humo.
Basta media hora de tabaquismo pasivo
Aunque se sabe desde hace años que no hace falta fumar para sufrir los efectos perjudiciales del tabaco, un estudio reciente demostró lo rápido que el humo de segunda mano impacta sobre el aparato cardiovascular del fumador pasivo: bastaría apenas media hora de exposición.
"Media hora de tabaquismo pasivo a niveles similares a los respirados en un bar o restaurante son suficientes para producir un daño en el endotelio (la capa interna de las arterias)", advierte un estudio de la Universidad Washington, publicado este año en la revista norteamericana de medicina "Circulation".
Debido al estrés oxidativo que produce el humo del tabaco, ya en ese plazo "se observa una disminución de la capacidad de las arterias coronarias de dilatarse y de contraerse", señala el reporte.
Estas evidencias explicarían por qué al introducir leyes que prohíben fumar en espacios cerrados se registra una marcada disminución de la incidencia de los ingresos hospitalarios por enfermedades del corazón, que se traduce en una caída de hasta el 40% en las internaciones por infarto, mencionan distintos estudios.
Un país que deja cada vez menos espacio al cigarrillo
Primero fueron Santa Fe, Tucumán y Córdoba. Recientemente se le sumaron Entre Ríos, Neuquén, Mendoza y decenas de municipios en todo el país. Desde septiembre del año pasado, el número de distritos que aplican la prohibición de fumar en bares, restaurantes y lugares de trabajo viene creciendo en forma vertiginosa. El 30 % de la población argentina vive ya en lugares libres de humo.
Mientras no hay todavía una ley nacional de control del tabaco y el Congreso sigue sin ratificar el convenio marco de la Organización Mundial para la Salud, Argentina se está convirtiendo de la mano leyes provinciales y ordenanzas en un país donde los fumadores tienen cada vez menos espacio.
Por estos días, no sólo Buenos Aires debate la posibilidad de incorporarse a ese mapa; también Salta, una provincia productora tabaco donde, por el mismo motivo, una medida de estas características encuentra particular resistencia.
Sólo en lo que va del año, en la provincia de Buenos Aires aprobaron normas para ambientes libres de humo los concejos deliberantes de Pigüé, Dorrego, Tres Arroyos, Coronel Suárez, Berazategui, Berisso, Olavarría y Coronel Pringles. Lo mismo ocurrió en Río Grande (Tierra del Fuego), General Roca y Cipoletti, (Río Negro), Resistencia (Chaco), Puerto Madryn (Chubut) y Corrientes capital. |
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