El emprendimiento bautizado como Costa del Plata prevé crear un gigantesco complejo con hoteles, restaurantes y amarraderos en un terreno previsto como relleno sanitario. Si bien la obra fue anunciada con fanfarrias en marzo pasado, organizaciones ambientales y legisladores señalan graves deficiencias legales: que el predio fue adquirido por una empresa del grupo Techint a través de un acuerdo irregular con el Ceamse y que funcionarios y concejales fueron seducidos con un viaje a EE.UU. para que aprueben una rezonificación del área que habilite los futuros edificios.
Por Gabriela Manuli
A sólo cinco minutos del Obelisco. De fácil acceso, gracias a la veloz autopista Buenos Aires-La Plata. Con hoteles de lujo, amarraderos, restaurantes y complejos de entretenimientos. Así se planea el proyecto bautizado como Costa del Plata, la nueva ribera de Avellaneda y Quilmes. Pero detrás del megaemprendimiento inmobiliario se esconde una trama de denuncias, negocios no muy claros y problemas ambientales. Un nuevo Puerto Madero que despierta más incertidumbres que certezas.
El proyecto se erige sobre los terrenos del Centro de Disposición Final de Villa Domínico, antes pertenecientes a la Ceamse y hoy parte de los activos de la compañía Techint, gracias a una serie de contratos que ahora son cuestionados por funcionarios y ambientalistas.
Si hace algunos años se le contaba a cualquier vecino que a metros de sus casas –allí donde había montañas de basura y olores nauseabundos– se construiría un barrio cinco estrellas, nadie lo habría creído. Pero hoy eso que parecía imposible es una realidad anunciada.
Contratos. La historia se remonta tiempo atrás. En 1977, en plena dictadura militar, se creó la Ceamse, un organismo que expropió balnearios municipales y quintas para armar el relleno sanitario de Villa Domínico. Así, de un día para el otro, los vecinos de Avellaneda y Quilmes interrumpieron una larga tradición de fines de semana a la vera del río. Un año después, el ente estatal firmó un contrato con Saneamiento y Urbanización SA (SYUSA), una empresa del grupo Techint, que debería realizar la operación del relleno sanitario.
Es en este punto donde surgen las mayores discrepancias y voces de alerta. ¿Cuál sería la irregularidad? El primer contrato firmado entre la Ceamse y SYUSA en 1978 establecía que a cambio de las tareas de disposición de residuos, el relleno sanitario y distintos trabajos de forestación e infraestructura, la empresa recibiría “como total y única retribución las tarifas y el tercio de las tierras recuperadas”. Pero en 1993 se incluyó un nuevo concepto que cambió las reglas de juego. “Se alteró el contrato introduciendo el concepto de expansión vertical, que es un eufemismo para designar a las montañas de basura”, explica Silvia Mozeris, secretaria de Ambiente Sur. SYUSA dejó de hacer los rellenos sanitarios para, en su lugar, acumular los residuos.
Con esto, también se modificó la forma de pago. En sus inicios, por cada hectárea rellenada Techint se quedaba con un tercio en parte de pago. Pero con la acumulación en altura, la Ceamse cambió la fórmula. “Entonces en el mismo espacio ahora entraba una cantidad mucho mayor de basura y le correspondía más hectáreas que lo pactado”, agrega Mozeris. Pero otro detalle cambió aún más las cosas. El convenio era claro al respecto: SYUSA se quedaría sólo con las tierras rellenadas. Pero, al aumentar la fórmula de pago, la empresa privada también adquirió los apetecibles terrenos a la vera del río. Una selva marginal, sin residuos y de un valor económico que hoy se demuestra. “Lo que está en discusión es que Techint no es el dueño de esas tierras donde hoy está haciendo un negocio inmobiliario de millones de dólares”, reseña la secretaria de Ambiente Sur.
Consultada por PERFIL, Techint dijo que no haría comentarios sobre el tema.
Ambiente Sur realizó una denuncia en la Defensoría del Pueblo de la Ciudad porque “las tierras donde se prevé el proyecto son propiedad de Techint de manera irregular, ya que lo serían como parte de pago de un contrato entre la Ceamse y SYUSA en el que deliberadamente habrían cambiado el objeto original que fuera pactado para Villa Domínico”.
El mismo tema pasó por la Justicia en 2004, pero en menos de un mes, todo un récord en los tribunales, la causa penal de más de 500 fojas se archivó sin muchas explicaciones. “Denunciamos que quienes tuvieron a su cargo la gestión de la Ceamse desde 1993 en adelante habrían modificado radicalmente y en forma irregular el contrato, y esa mutabilidad conllevaría un grave daño a los intereses y el patrimonio del Estado, permitiendo la desviación y total abandono de los objetivos ambientales y urbanísticos, beneficiando injustificadamente a su contratista”, explica Mozeris.
Oscar Laborde, ex intendente de Avellaneda y actual funcionario de la Cancillería, es otro de los opositores al megaemprendimiento y exige que se realice una audiencia pública. “No sabemos ni a qué precio SUYSA obtuvo este predio. Los únicos terrenos que tiene el distrito para que los vecinos puedan disfrutar de la ribera no pueden resolverse a través de un negociado”, critica.
Asegura que conoce el tema de cerca: pasó parte de su infancia en la ribera y durante su gestión, en enero de 2004, se cerró el predio. Todo fue luego de una larga lucha de vecinos que denunciaron contaminación ambiental. En el mismo momento nacieron las Madres de las Torres de Wilde, un grupo de mujeres que aseguraba que sus hijos sufrían de leucemia a causa de la emanación de gases del depósito de residuos.
Para que un Puerto Madero II sea viable, restan algunos pasos burocráticos. En los próximos meses los concejos deliberantes de Avellaneda y Quilmes deberán votar el cambio de zonificación para que se pueda habilitar una construcción en la zona. Pero este tema ya trajo polémica. A principios de junio la empresa invitó a una comitiva de legisladores y funcionarios de ambas localidades a un viaje all inclusive a Estados Unidos para ver otros proyectos urbanísticos realizados en rellenos sanitarios.
Puerto Madero II. Costa del Plata se erigiría en una franja costera del Río de la Plata que se extiende desde la margen este del canal de Santo Domingo en Villa Domínico hasta el fin de la zona costera no urbanizada en el partido de Quilmes, en el kilómetro 12,5 de la autopista Buenos Aires-La Plata. La presentación en sociedad fue el 13 de marzo pasado en el Teatro Roma de Avellaneda. Baldomero Alvarez de Olivera y Francisco Gutiérrez, intendentes de Avellaneda y de Quilmes respectivamente, le presentaron el proyecto al gobernador bonaerense Daniel Scioli. También expuso sobre el emprendimiento el director general de Servicios de Techint, Héctor Masoero.
En las 232 hectáreas que pertenecen a Techint se prevé la construcción de torres, parques, barrios privados, comercios, hoteles cinco estrellas, canchas de golf y clubes náuticos. Además se realizarán obras para construir caminos, accesos y servicios. Según el proyecto preliminar, en el área podrán vivir alrededor de 25 mil personas y un 70% del espacio será público. “Esto es una mentira –sentencia Laborde–, va a pasar como en Puerto Madero. El rechazo social y el contexto expulsa a la gente humilde”.
La construcción –que demandaría una inversión inicial de Techint de 50 millones de dólares–, comenzaría en 2009. Aunque se aseguró que el lanzamiento dependerá de la rapidez con que los municipios aprueben la rezonificación.
Sebastián Cinquerrui, diputado de la Provincia de Buenos Aires por la Coalición Cívica, elevó un pedido de informes a la Cámara de Diputados bonaerense para aclarar algunos puntos oscuros. Preguntó sobre el proyecto inmobiliario, la situación dominial de los terrenos y los resultados de los estudios de impacto ambiental. También solicitó datos relativos al viaje que Techint obsequió. Pero no tuvo suerte, el pedido nunca llegó a destino. “La Cámara no lo aprobó, seguramente por lobby de aquellos legisladores que están vinculados. Es muy raro que la Legislatura no apruebe un pedido. En los últimos tres años me pasó sólo dos veces”.
Pero no es sólo el tema de la propiedad de las tierras lo que agita las aguas en el conurbano. De concretarse el proyecto se estaría arrasando un enorme espacio verde. Allí conviven animales como el lagarto overo, cuises, liebres, aves acuáticas y más de diez especies distintas de árboles. La secretaria de Ambiente Sur se lamenta: “Avellaneda es una de las ciudades más contaminadas de Latinoamérica. En el medio del polo petroquímico, una planta de tratamiento de cromo y las curtiembres tenemos este pedacito de selva marginal que nos deja respirar. Es la única reserva que queda. Nos quieren sacar el único remanso”.
Las claves de un negocio oscuro
En lo que fue el Centro de Disposición Final de Villa Domínico hoy se proyecta un megaemprendimiento inmobiliario con características similares a Puerto Madero.
En la costa de Avellaneda y Quilmes, a la vera del Río de La Plata, se erigirá un barrio cinco estrellas. Viviendas, lugares de esparcimiento, shoppings, locales high class y hasta una sede de la Universidad de Avellaneda serán algunos de los emprendimientos que cambiarían para siempre la fisonomía del lugar.
Esos terrenos hoy pertenecen a Techint. La compañía los adquirió en parte de pago porque una empresa suya –SYUSA– tuvo a su cargo el relleno sanitario. Esos contratos son los que hoy están bajo cuestionamiento.
Los concejos deliberantes de Quilmes y de Avellaneda deberán aprobar el cambio de zonificación para que el proyecto comience en 2009. La Universidad de La Plata y la Universidad Tecnológica Nacional (sede Avellaneda) están encarando estudios de impacto ambiental, a pedido de la empresa.
En junio de este año, Techint invitó a una comitiva de funcionarios municipales, provinciales y nacionales a conocer experiencias similares en Estados Unidos. Viajaron, entre otros, los intendentes de Avellaneda y Quilmes y concejales de distintos partidos políticos. Fueron contactadas diversas ONG que se negaron a ir a Estados Unidos.
Vecinos y ambientalistas siembran dudas sobre la posibilidad de que con el viaje se haya buscado reorientar voluntades, y se quejan por la falta de información oficial sobre el proyecto, los plazos y la inversión.
Para construir el nuevo barrio, se deberá tirar abajo una selva marginal a la vera del río donde convive una gran variedad de animales y árboles. Las organizaciones verdes exigen que se declare esa zona como una reserva natural y se la proteja. Y, además, que el predio retorne a manos del Estado para que los vecinos puedan volver a disfrutar del verde y de la costa.
Sugestivo paseo por el Norte
La postal se asemeja a un viaje de egresados de estudiantes secundarios. Recorridos en grupo, city tours, fotos y videos. Una comitiva de funcionarios municipales, provinciales y nacionales recorrieron Manhattan y Philadelphia la segunda semana de junio. Pero no lo hicieron por cuenta propia, sino que aceptaron una invitación de la empresa Techint, que quiso mostrarles experiencias exitosas de parques y urbanizaciones sobre rellenos sanitarios. Todo, a meses de que los concejos deliberantes de Avellaneda y de Quilmes tengan que aprobar el cambio de zonificación para que Puerto Madero II sea una realidad.
La polémica no tardó en estallar. Por un lado, distintas agrupaciones ambientalistas pusieron el grito en el cielo y rechazaron sin dudar la invitación de la empresa. Por ejemplo, en esta lista se encuentra Quilmes Unido. “No queremos comprometernos en un viaje como meros espectadores, con una responsabilidad muy grande para el que viaja como representante de todos. No es un viaje de paseo, es una responsabilidad muy grande”, aseguraron desde la organización. Desde Bernal Unido dudaron: “Podría interpretarse como una acción tendiente a direccionar voluntades”.
La Municipalidad de Avellaneda dio cuenta de las vicisitudes del viaje por medio de su página web. En lo que plantean como una “visita oficial”, explicaron que “Cacho” Alvarez se trasladó al país del Norte para “conocer terrenos recuperados de los rellenos sanitarios”. Alvarez no ahorró palabras de elogio para los proyectos internacionales y para el que se proyecta en la provincia de Buenos Aires. Por el mismo municipio viajaron el presidente del Honorable Concejo Deliberante, Armando Bertolotto; la secretaria de Producción, Política Ambiental y Empleo, Mónica Cappellini; el director general de Planeamiento local, Felipe Miranda; y el defensor del Pueblo, Sebastián Vinagre. La comitiva también estaba integrada por los directivos de Techint Guillermo Mamayo y Ernesto Mario Rona; el jefe de Gabinete de la Secretaría de Ambiente de la Nación, Juan Picolotti; y el senador provincial Roberto Ravale. También se sumó, para sorpresa de muchos, Marcela Adriani, una de las Madres de las Torres que más luchó contra el relleno que gerenciaba la empresa de Techint.
En Quilmes realizaron una conferencia de prensa para explicar algunos detalles del viaje ante el enojo vecinal. De ese municipio se fueron a la Gran Manzana, además del intendente, Francisco “Barba” Gutiérrez, los concejales José Migliaccio y Luis Filaretti; el titular de Medio Ambiente, Claudio Olivares; Gabriel Santinelli de la Unidad Ejecutora de la Ribera de Quilmes; y los presidentes del Club Pejerrey y Náutico de Quilmes, Héctor Mobilia y Eduardo Elesgaray.
El diputado provincial de la Coalición Cívica, Sebastián Cinquerrui, exigió más datos del viaje. “Es preocupante que funcionarios públicos acepten invitaciones de empresas privadas para realizar viajes al exterior. Esto es contrario a los principios éticos que deben primar en el sistema republicano de gobierno”, aseguró. |